Una breve historia sobre el armario

Lo creas o no, la humanidad no siempre ha guardado su ropa en armarios. El vestidor en su forma actual es, en verdad, una invención parcialmente reciente. Los primeros humanos tenían un conjunto de prendas y no tenían la necesidad de guardar ropa.

Conforme la ropa y los textiles evolucionaron, se hicieron más simples de generar y aumentaron sus cualidades ornamentales, más personas empezaron a tener más de uno o bien 2 conjuntos de ropa, y nació la necesidad de una solución de almacenaje. Esto cambiaba en las diferentes etnias. Por servirnos de un ejemplo, los viejos egipcios guardaban su ropa en cestas hechas de tallos, los adinerados elegían cofres de alabastro y los helenos, que tenían rebosante acceso a la madera, guardaban su ropa en cofres, lo que es una práctica que asimismo prosiguieron los romanos.

No obstante, los soldados romanos dieron el paso inicial para inventar el moderno vestidor cuando idearon el blindaje; Una simple caja de madera empleada para transportar con seguridad sus armas y armaduras de un campamento a otro. A lo largo de la mayoría del periodo medieval, esta caja se transformó en elaborados cofres de ropa de cedro usados por los ricos para proteger su ropa adornada y costosa de los ratones y las polillas que podrían destruirlos.

A lo largo de los años, estos cofres evolucionaron gradualmente hacia el armario; un armario alto, independiente, con anaqueles y cajones, en una caja vertical adornada con 2 puertas. Se desarrolló por vez primera en Francia en el siglo XVII para guardar armaduras y armas o bien herramientas de artesanos. En el siglo XVIII, estas piezas se habían transformado en la manera más habitual a fin de que los ricos almacenaran su ropa y, así como los anaqueles y los cajones, en general presentaban una sección colgante para capas y otras prendas largas. Esporádicamente se edificaron en la estructura del edificio mismo, sin saberlo, formando un predecesor temprano de los armarios empotrados de pared del día de hoy.

Fue en torno a este tiempo que tenemos la primera referencia a los primeros vestidores, que no funcionaban de forma afín a nuestros armarios modernos, sino eran pequeñas habitaciones anexas a la habitación de una persona diseñadas para el disfrute privado del arte o bien la música.

En la década de mil ochocientos setenta, la barra para colgar se incorporó al guardarropa por vez primera y pronto prosiguieron las primeras perchas. En mil ochocientos ochenta en un suntuoso edificio de pisos en la ciudad de Nueva York se presentaban los primeros armarios de alcance nacional diseñados particularmente para la ropa.

Es bastante difícil, como es natural, saber el punto preciso en el que se idearon los armarios. La realeza europea había tenido suficiente ropa para atestar habitaciones enteras a lo largo de siglos.

En la década de mil novecientos cincuenta, los armarios eran considerablemente más populares en muchas casas de clase media e inclusive baja. Ciertas autoridades sugieren que la mudanza a los suburbios en esta temporada fue impulsada en una parte por los armarios más grandes libres como una parte de la vida suburbana de estilo hogareño más grande.

El año mil novecientos ochenta y tres trajo otra revolución al vestidor con la fundación de la Factoría de armarios. La nueva franquicia de armarios adaptados se elevó de manera rápida a la cabeza de la industria de los armarios, superando a sus contendientes en eficacia y diseños. Ahora, el armario era una característica estándar para la mayor parte de las casas medianas y grandes.

Hoy en día, un armario adaptado es prácticamente una necesidad si se pretende tener un hogar organizado y aumentar al máximo su espacio. Hemos recorrido un largo camino desde las cestas de mimbre y las cajas de madera, y si quiere llevar su armario al SXXI, póngase en contacto con esta empresa de armarios empotrados baratos en Madrid.

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